Patrimonio

 

El lemoarra Juan Bautista Eguzkitza Meabe (1875-1939) perteneció a una época en la que se produjo un renacimiento de la cultura vasca, una época de auge de la cultura vasca en la que la Iglesia tuvo un papel primordial. El sacerdote Eguzkitza Meabe contribuyó a que los cristianos euskaldunes contasen con los medios y los instrumentos necesarios para la práctica de su religión sin renunciar a su idioma. Ese fue uno de sus cometidos hasta el año 1936. Pero Eguzkitza destaca también por su labor en los ámbitos de traducción, etnografía y periodismo, siendo de un valor fundamental tanto sus obras escritas como sus sermones en los que trataba temas sociales y religiosos.

Juan Bautista Eguzkitza Meabe nació en Lemoa el año 1875. Tal y como se aprecia en sus manuscritos y textos periodísticos, empleó muchos seudónimos como Lemoarra, Erri, Errizale o Errien.

Ingresó de joven en el seminario de Vitoria-Gasteiz donde realizó estudios de teología. En el curso 1903-1904 el discurso de comienzo del curso académico fue su responsabilidad, haciéndolo en latín, idioma cuya retórica dominaba de una forma magistral.

A causa de un hecho que consideró como derrota, el perder un concurso para un cargo eclesial, dejó de ser docente del seminario de Vitoria-Gasteiz y se trasladó a Lekeitio. Era el año 1904, la cátedra de latín de Lekeitio estaba vacante y pasó los siguientes 33 años en esa localidad costera, hasta que llegara la guerra.

Bajo acusaciones políticas, por ser nacionalista, fue detenido y juzgado pero fue puesto en libertad por falta de pruebas. No obstante, su salud se había resentido y murió en Lemoa el 12 de septiembre de 1939. El lekeitiarra Resurrección Maria de Azkue, que fue presidente de Euskaltzaindia, fue uno de sus mejores amigos. Azkue no dudó en ensalzar su labor literaria cuando su compañero falleció.

En el año del centenario del nacimiento de Eguzkitza Meabe, en 1975, la Academia de la Lengua Vasca realizó en Lemoa un homenaje a su memoria. En el acto se pudieron escuchar las intervenciones de Eusebio Erkiaga y Aita Santi Onaindia. Tal y como ellos apuntaron en sus respectivos discursos, el autor lemoarra tenía como objetivo llegar al pueblo llano.

Entre sus obras destaca "Garbitokiko Arimaren Illa" (1915), una traducción de la obra del sacerdote catalán Sardá y Salvany. Cuatro años más tarde publicó "Andra Mariaren Loretako Illa", de un estilo preciso, claro, simple y ejemplar. "Gauza bakotxa zergatik eta zertarako noz, nun eta zelan egin behar dan, zurtasunak irakasten dausku: zein dan ona, zein hobea ta zein onena; zein dan txarra, zein txarrago ta zein txarrena adieraztea be, zurtasunaren berarizko zeregiña da…" dice uno de los párrafos de la obra. Dentro de sus obras religiosas también merece una mención la traducción al vizcaíno de la obra "Argi Donea" de Baltzola.

Eguzkitza también fue presidente de la sociedad Jaungoiko Zale, que tenía su sede en Amorebieta-Etxano y publicaba una revista quincenal. Desde esa asociación, Eguzkitza tenía también la forma de acercarse al pueblo y estar a su servicio para ofrecerles formas de practicar el catolicismo en su idioma.

Juan Bautista Eguzkitza Meabe también tuvo un gran interés por los temas sociales de la época, puesto que sabía que el lema "Euskaldun Fededun" no era suficiente para la fe cristiana. Así, estudió los temas sociales y económicos de la época, el capitalismo, y el socialismo que la iglesia no aprobaba. Para entonces, ya habían surgido el movimiento del nacionalismo vasco de Sabino Arana y el sindicato de los nacionalistas vascos, alineado desde el catolicismo.

La doctrina social en la que participó la iglesia con sacerdotes como Aitzol o Alberto Onaindia tuvo otro fruto, la Agrupación Vasca de Acción Social Cristiana (AVASC) del que el escritor lekeitiarra Eusebio Erkiaga aseguró que Eguzkitza Meabe fue un fogoso defensor. Eguzkitza firmó varios artículo sobre temas sociales en el semanario Ekin y en la revisa Jaungoiko zale. Pero su obra más importante en este aspecto es "Gizarte auzia" donde llama "gizartekeria" al socialismo y "balsakeria" al comunismo.

Euskaltzaindia se creó en 1919 a consecuencia de Eusko Ikaskuntza y su congreso de Oñate. Resurrección Maria de Azkue fue el encargado de organizar la academia del euskara junto con otras tres personas que compusieron Euskaltzaindia, Elizalde, Campión y Urkixo. Pronto, en el mismo año en el que se creó la academia, nombraron a otros ocho miembros, entre ellos Eguzkitza.

En la academia, Eguzkitza trabajó para la unificación del euskara y se encargó de los verbos y la pronunciación. Mostró su postura contraria a la pureza o limpieza de la lengua que pretendía borrar cualquier palabra proveniente del castellano (garbizalekeria). También participó en el libro "Morfología vasca" de Azkue. En 1922, Eguzkitza presentó un gran dossier a la academia de la lengua vasca sobre varios temas de relevancia, entre otros hizo un importante trabajo sobre cómo se debía unificar el euskara. Ciertamente, muchas de sus tesis podrían ser válidas hoy en día.

Otro de los ámbitos en los que trabajó Eguzkitza desde el comienzo de su vida profesional fue la docencia, un hecho que le ayudó a que el lemoarra fuera uno de los más importantes impulsores del sistema educativo elaborado por la Diputación Foral de Bizkaia desde el momento en el que el PNV se hiciera con la con la dirección de la institución y pusiera en marcha la Junta de Instrucción Pública. Dicho organismo fue, entre otras cosas, el encargado de crear un centenar de escuelas de barriada a lo largo de toda la geografía vizcaína.

El periodismo es otra de las facetas por las cuales destaca Eguzkitza. Don Juan, como lo llamaban en Lekeitio, tenía una gran curiosidad por cualquier tema de actualidad, la situación de Euskadi y el euskara. Entre otros trabajos periodísticos se encuentran los artículos publicados en la revista Ekin, escritos siguiendo a un estilo simple y frases cortas. Eran noticias sobre lo que ocurría en Lekeitio, que publicaba bajo el seudónimo de Erri y Errien. Entre sus artículos merece una mención especial un artículo escrito con el objetivo de ensalzar a la mujer bajo el título "emakume euskotarra", por el que obtuvo el premio Kirikiño en 1930. El escritor Eusebio Erkiaga definía así su estilo literario: prosa arina eta erraza da orkoa, gero eta errikoiago; esaldi labur samarrak eta erdalitzak be, inoiz baino ugariago. Onelakoxea izan zitekeen arrezkero haren idazte modua jaso zana jaso ez balitz. Gerrateak euskal literaturan egin euskun urratualdi negargarria, besteak beste".