Patrimonio

 

El tranvía es un elemento de relevancia en la historia reciente de Lemoa. Los principales talleres de mantenimiento del tranvía se encontraban situados en el barrio Tallerreta de Lemoa, punto de encuentro del Duranguesado y de Arratia, las dos comarcas que el tranvía unía con la capital vizcaína. Para la construcción de esta instalación fue preciso proceder a una importante obra de relleno de un terreno situado junto al río Ibaizabal, a fin de realizar una explanada. Hoy en día, aún se conservan los muros de contención de piedra.

Las cocheras de Lemoa contaban con un edificio principal construido con muros de piedra y ladrillo y cubiertas de teja sobre estructura de madera. Contaban con talleres de ajuste, carpintería, montaje, pintura… Se mantuvieron en servicio desde la inauguración del tranvía hasta su clausura en 1964. A partir de 1964, los autobuses quedaron como únicos inquilinos de ese espacio.

Ese mismo año desapareció el anticuado tranvía y, con él, el medio de transporte y comunicación más importante de Arratia desde finales del siglo XIX.

En 1882 entraba en servicio el primer ferrocarril de vía estrecha y servicio público entre Bilbao y Durango. Posteriormente esta vía se completó con nuevos tramos, por ejemplo, hacia Gernika (1888). El llamado Ferrocarril Central de Bizkaia, se convirtió en el principal dinamizador de la economía en el Duranguesado.

Aprovechando el crecimiento generado por el ferrocarril, comenzaron a estudiar la posibilidad de implantar un tranvía que permitiera una notable mejora de las comunicaciones. El tranvía recorría industrias como las instalaciones siderúrgicas de Santa Ana de Bolueta, La Basconia de Basauri y Cementos Portland de Lemoa. El tranvía también sirvió para acercar a los pueblos del entorno a los balnearios de Arratia, como los de Areatza, Artea o Zeberio.

En 1890 aparecieron las primeras noticias sobre la posibilidad de construir un tranvía entre Bilbao y Durango con un ramal desde Lemoa a Zeanuri. Ese tranvía sería años más tarde el medio que mediatizó a vida de Arratia, cuyos talleres estaban situados en Lemoa.

En septiembre de 1899 se abrió el tramo entre Lemoa y Artea con tracción animal. En julio del primer año del nuevo siglo se amplió el servicio hasta Zeanuri, pero se cambió el tiro de los bueyes por máquinas. Tras realizar unas pruebas el 11 de julio de 1902, el 1 de agosto comenzaba el servicio de tracción eléctrica en el tramo Lemoa-Zeanuri. La explotación con tracción eléctrica trajo consigo la mejora de las combinaciones con autobuses y se establecieron servicios combinados en tren desde Bilbao a Lemoa. El día 7 de diciembre de 1902 fue la fecha elegida para la inauguración total del tranvía en todas sus secciones.

Por donde circula el tranvía podía circular todo el mundo: carruajes tirados por bueyes, burros, personas… Pese a la limitación de velocidad a que estaba sujeto de un máximo de 20 Km/h., eran frecuentes los accidentes.

La Compañía del Tranvía Eléctrico de Bilbao a Durango y Arratia se interesó por otras oportunidades de negocio como el Tranvía Urbano de Bilbao, con el fin de explotar sus líneas. En este sentido, se dieron enfrentamientos entre la Compañía Central de Bizkaia y el Tranvía de Bilbao a Durango y Arratia.

Los años 20 y primeros 30, la compañía Ferrocarriles Vascongados, hoy Eusko Tren, se hicieron con el control del servicio en 1911. Fueron los años dorados del tranvía. El número de empleados varió con el tiempo pero en 1917 había nada menos que 129 agentes, 28 coches motores, 11 vagones de mercancías y 80 remolques en toda la red.

En los talleres de Lemoa -los mismos que se derribaron en Tallerreta a finales del 94- se montaron un buen número de tranvías, algunos de factura muy cuidada. Hacia 1912 se construyó un ramal directo desde los talleres hasta la estación de ferrocarril del pueblo, ya que ambos pertenecían a la misma compañía.

El tranvía entró en una situación económica delicada justo antes de la Guerra Civil, a causa de la guerra de tarifas mantenida con el Ferrocarril Central de Bizkaia y las condiciones poco ventajosas del convenio de la compañía. No obstante, en los siguientes años el tranvía ejecutó mejoras en sus líneas en sus coches y puso especial atención en su imagen corporativa.

La Guerra Civil y sus consecuencias posteriores incidieron muy negativamente en toda la línea. Fue un desastre para el tranvía. La infraestructura quedó muy afectada, sobre todo entre Amorebieta y Durango, con la destrucción de varios puentes. Los años inmediatos hubo falta de todo tipo de materiales imprescindibles para la actualización de la red. Poco a poco las averías fueron haciéndose más y más frecuentes. Además, a Ferrocarriles Vascongados no le interesaba seguir invirtiendo, porque ya tenían el tren y porque en los 60 finalizaba el plazo la concesión otorgada por una Administración que veía en el tren y en el autobús las bazas de futuro en cuanto al transporte público. En 1950 fueron suspendidos los servicios tranviarios entre Lemoa y Amorebieta, reemplazados por autobuses.

La línea hasta Zeanuri, con una cadencia de viajes notable, seguía siendo muy utilizada por los arratianos, pero en 1953 llegó el segundo varapalo importante con las inundaciones de octubre. Las cuantiosas pérdidas fueron valoradas en 2.200.000 pesetas de la época. En 1956 se levanta la línea de Lemoa a Galdakao. Sólo quedaban entonces 7 tranvías. A partir de entonces, el languidecer del tranvía fue notorio.

En verano de 1964 desaparecen los 500 metros que separan Zeanuri con el cruce de la carretera a Zulaibar y el 30 de noviembre de 1964 se suspenden los tramos que quedaban, de Urbi a Bilbao y de Lemoa a Zeanuri, firmando la muerte del tranvía. El autobús, el popular "Arratiano", será a partir de entonces el que comunique la comarca.

Largos años de explotación deficitaria impidieron cualquier inversión y a principios de la década de los sesenta el futuro del tranvía era más incierto que nunca. Antes de proceder a su eliminación era preciso organizar un sistema de transporte que sustituyera sus servicios. La agonía del tranvía fue lenta y prolongada mientras crecía su déficit. Finalmente el servicio del tranvía se suspendió en 1964.

A esta fecha, los 74 agentes que habían aguantado hasta el final el medio de transporte, pasaron al paro, a los Ferrocarriles Vascongados o a los autobuses de Arratia. En 1965 se subastó el material que quedaba. Desaparecía así un medio de transporte que 50 años más tarde de su desaparición sigue vivo en la memoria de muchos lemoarras y muchos arratianos usuarios del tranvía.